En las series de Netflix (y en la vida), siempre hay que irse en lo alto de la fiesta: y eso es precisamente lo que hace la tercera temporada de ‘Dark’
Pasó menos de una semana, pero ya todos se están preguntando qué diantres pasa con la cuarta temporada de Dark, el oscuro hitazo alemán de Netflix. Después de una colosal tercera temporada -y de sobrevivir colectivamente al Apocalipsis del 27 de junio-, todos quedamos con apetito de más complejo entramado de viajes en el tiempo. Pero Dark se termina en su tercera temporada, y eso es algo bueno.
Vamos por partes. Dark triunfó casi por azar. Después de todo, y en el pináculo del éxito de Stranger Things, ¿cómo podía triunfar una serie alemana oscura que abordaba física cuántica y viajes en el tiempo? Pero contra todo pronóstico, fue un éxito que brilló como drama sin concesiones que equilibraba las sutiles dinámicas familiares de Winden por un lado, y las complejas paradojas temporales por el otro. Entre lo micro del drama vincular y lo macro de la batalla entre luz y sombra, surgió uno de los mejores relatos del streaming.
La primera temporada de 2017 nos presentó el puzzle adictivo, una oscura versión que cruzaba Stranger Things con Twin Peaks. Dos años después, llegó una exploración más profunda del mundo de Winden, con líneas temporales alternativas y un complejísimo (y ocasionalmente, paradójico) árbol genealógico. El finale, de hecho, nos regaló un cliff-hanger épico en el que se probaba la existencia de otros mundos.
La llegada de la tercera temporada, pues, tenía muchos cabos narrativos que atar y preguntas que contestar. La nueva entrega profundiza aún más en la paradoja que Jonas enfrenta y se expande en un mundo paralelo. De hecho, prácticamente inhalamos las ocho horas de la tercera entrega en tiempo récord e, incluso cuando los créditos finales quedaron en pantalla (¡qué escena, por favor!), quedamos con ganas de mucho más.
Y no lo tendremos: está confirmadísimo que la tercera es la última temporada de Dark. Y eso es algo bueno. Puede que parezca contraintuitivo, pero lo cierto es que hay que agradecer que una serie termine en un pináculo tan alto y cuando la fiesta está aún en su pico.
LA MAYORÍA DE LOS MISTERIOS CENTRALES DEL PROGRAMA ESTÁN RESUELTOS
Parecía que ocho episodios para desentrañar los misterios de las dos primeras temporadas era una tarea imposible… Pero la tercera temproada lo logra, atando cabos con con algunos giros de trama muy hábiles (y una ronda de aplauso a la producción que eligió los objetos). Al final, hay más respuestas que preguntas, lo que cuenta como un éxito para un programa con una trama tan compleja como Dark.

Crédito: Netflix
Y es especialmente difícil: quitando las tramas del mundo alternativo, ya vimos el futuro de los personajes, y hay que dejarlos en posición para que lleguen a ese lugar de una manera que no sea forzada o inverosímil. Si bien eso da pie a que haya algo de relleno en algunos episodios, lo cierto es que se logra fiel a la trama lenta y deliberada que conduce a giros épicos. Sólo vamos a decir: “todo está conectado”.
2. EL GRANDE FINALE
No queremos spoilearte nada si aún no has llegado al final de la serie pero, de verdad, no hay finale más correcto para un programa. Es definitivo, es sólido, y sigue manteniéndose en línea con el tono misterioso que nos acostumbró la serie. La reflexión sobre el deja vu y la ponderación del nombre “Jonas” es la mejor manera de concluir esta saga épica.
Crédito: Netflix
Dark, a final de cuentas, es un complejo trip sobre los duelos, los secretos de familia y los viajes en el tiempo… Y también una gran historia de amor que observa la naturaleza humana de una manera increíblemente agridulce. Si bien es triste que no haya más episodios, como Dark nos recuerda en esos momentos finales, todas las cosas hermosas finalmente deben terminar.
3. EL EFECTO LOST
Es harto conocido que muchas series se extienden en el tiempo mientras sean redituables, forzando tramas, estirando narrativas, y creando algunos de los errores más colosales de la televisión en el proceso. En pos de mantener la gallinita de los huevos de oro y un sensacional negacionismo del final, muchos estudios y productores son capaces de tergiversar el espíritu original de cualquier producto en pos de que siga dando frutos.

Crédito: Netflix
De más decir, esta traición al material de origen decepciona y nos abandona con una sensación de que la inversión emocional que hicimos en una serie ha sido desastrosa. Después de los traumas de Lost, Dexter y Game of Thrones, hay que agradecer los finales perfectos y la sabiduría de abandonar la fiesta en su mejor momento y con la frente en alto, ¿no?
4. YA NOS DIO MUCHAS HORAS DE ENTRETENIMIENTO PERFECTO, ¿REALMENTE NECESITAMOS MÁS?
Si bien puede ser la última vez que Winden aparece en la pantalla, tenemos casi 24 horas de narración oscura con giros, viajes en el tiempo, increíbles revelaciones, desgarradora trama, espectacular banda sonora y una trama iluminada. En lugar de llorar por el vaso medio vacío, ¿por qué no disfrutar de la mitad llena?
Crédito: Netflix
Pecamos de optimistas, pero Dark es una serie que en tres temporadas logró regalarnos algunas de las narrativas más interesantes del streaming. Aunque sea triste ver que el programa se va, también es genial que haya podido terminar en sus propios términos.
