La casa embrujada más aterradora del streaming está basado en las experiencias de Shirley Jackson, la autora de la novela.
Quedan pocas dudas de que La Maldición de Hill House, el trip psico-aterrador de Netflix, fue un fenómeno del streaming y una de las mejores series para maratonear del mundo. La genialidad de la serie no sólo depende de la brillantez de la adaptación, la jugada puesta de cámara, y la sólida narrativa que apuesta al horror psicológico: se apoya sobre la brillante obra de Shirley Jackson… Que está inspirado en eventos de la vida real.
Vamos por partes. Jackson publicó The Haunting of Hill House en 1959 y se consagró de inmediato como la madre de la novela gótico-clásico-paranormal norteamericana. La novela del grupo de investigadores en su paso por un leviatán maldito de casa habitada por espíritus es una de las obras cumbres del género y hasta se la coronó como la mejor novela sobre casas embrujadas.
Netflix tomó el tropos original de Jackson manteniendo el espíritu de la obra, pero ajustando las tuercas narrativas. La Maldición de Hill House versión streaming honra a Shirley hasta dándole una hermana Crane homónima mientras, paralelamente, se aleja del material de origen. Lo que nadie puede dudar es que la serie capta la perturbadora vibración paranormal con su baño de cotidianeidad que es la marca registrada de Jackson…
La efectividad convincente de ese horror tiene un ancla muy clara: es que La Maldición de Hill House está inspirado en aterradores eventos reales una casa embrujada y un incendio, pero también coloreado por la investigación paranormal y los propios fantasmas de Jackson.
EL INCENDIO DE HARLEM
Jackson dijo que una visita a la escena de un incendio en un apartamento de Harlem en 1957, donde tres personas murieron, la colocó «lo más cerca que estaría de una experiencia sobrenatural«.
Es que Jackson -que tenía algo de bruja, en sus propias palabras- se sintió profundamente perturbada después de verel edificio. «Mi esposo y yo … Estábamos en el tren que se detiene brevemente en la estación de la calle 125, y justo afuera de la estación, oscuro y horrible al anochecer, vi un edificio tan desagradable que no podía dejar de mirarlo. Era alto y negro y cuando lo miré cuando el tren comenzó a moverse de nuevo, se desvaneció y desapareció … Desde ese momento, arruiné por completo las vacaciones en la ciudad de Nueva York temiendo el momento en que lo haríamos tendría que tomar el tren de regreso y pasar de nuevo ese edificio”, dijo Jackson en su ensayo Experiencia y Ficción.

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“Al final le escribí a un amigo en Columbia University y le pidí que localizara el edificio y descubriera, si podía, por qué se veía tan aterrador. Cuando obtuvimos su respuesta, tenía un artículo importante para [The Haunting of Hill House]. Escribió que había tenido problemas para encontrar el edificio. edificio, ya que solo existía desde ese punto particular de la estación de la calle 125; desde cualquier otro ángulo no era reconocible como un edificio en absoluto. Unos siete meses antes se había quemado casi por completo en un desastroso incendio que mató a nueve personas. Lo que quedaba del edificio, desde los otros tres lados, era una cáscara. Los niños del vecindario sabían que estaba embrujado «, detalló Jackson.

‘La Maldición de Hill House’: los fantasmas de Shirley Jackson embrujan la serie de Netflix
Según el libro Shirley Jackson: A Rather Haunted Life de Ruth Franklin, la experiencia determinó a escribir «el tipo de novela que debes leer con las luces encendidas”. Sea lo que sea que haya visto, Jackson volvió de Nueva York ansiosa por comenzar su novela sobre la casa embrujada. Y encontró inspiración perfecta en la mansión Winchester.
LA CASA MÁS EMBRUJADA DE LOS ESTADOS UNIDOS
La catedral de lo paranormal Winchester fue la musa para Jackson. Y para contar su historia, debemos hablar de su dueño, William Wirt Winchester, magnate norteamericano inventor del rifle de repetición homónimo que la colonización yanki del terreno indígena tomó como estandarte hacia el 1860.

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Para 1881, la muerte del titán empresarial por tuberculosis dejó a la viuda, Sarah Winchester como la principal accionaria de la Winchester Repeating Arms Company. Winchester heredó más de US$ 20 millones en riqueza construida con balas y, según los informes del Smithsonian, se mudó a California para construir un hogar que la ayude a expiar los pecados de su marido.
Con decenas y decenas de fantasmas muertos por las armas que inventó su esposo y atormentada por la culpa, la solución de la viuda Sarah fue crearse una casa en permanente construcción para impedir que las entidades malignas de los muertos por el rifle automático que inventó Winchester la hallen en el plano real.

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Durante 38 años, Winchester construyó y construyó la casa hasta que finalmente falleció en 1922. Durante todo ese tiempo, los turnos rotativos de carpinteros construyeron escaleras que conducen a techos, puertas que no conducen a ninguna parte, ventanas que dan a otras habitaciones, y después de un terremoto de 1906 devastó el entonces palacio de siete pisos con más de 200 habitaciones, lo reconstruyeron como una mansión de cuatro pisos. Así, erigió un megalodón de 160 cuartos divididos en 7 pisos, con 476 puertas, 6 cocinas, 52 tragaluces, 47 chimeneas, y 10.000 ventanas.
“El diseño idiosincrásico de [la Casa del Misterio de Winchester] incluye aguilones y torretas que estallan en todos los ángulos, corredores que llevan a ninguna parte, escaleras con contrahuellas, trampillas y ornamentación con telarañas y el número trece (…) Las puertas se abren hacia adentro y hacia afuera en lugares inesperados, y algunas en los pisos superiores conducen directamente a una caída repentina. . . . Hill House incorporaría algunas características muy similares, incluido el diseño desorientador, y la novela menciona la Casa Winchester «, señala Franklin en la biografía.

La inesperada conexión entre ‘La Maldición de Hill House’ y ’12 Horas para Sobrevivir’
LA INVESTIGACIÓN PARANORMAL
Recordemos que, si bien en Netflix vimos a la familia Crane lidiar con sus fantasmas y traumas, la Maldición de Hill House original trataba sobre un equipo de investigación paranormal. De hecho, Jackson se inspiró para escribir la novela después de leer sobre un grupo de «investigadores psíquicos» del siglo XIX que alquilaron una casa que creían que estaba embrujada para estudiar fenómenos paranormales. Los investigadores registraron cuidadosamente sus experiencias en la casa y las presentaron en forma de tratado a la Sociedad para la Investigación Psíquica.
Nuevamente, en Experiencia y ficción, Jackson explicó que estaba más intrigada por la forma en que los investigadores revelaron sus propias personalidades y antecedentes a lo largo del estudio. «Pensaban que estaban siendo terriblemente científicos y demostraban todo tipo de cosas«, explicó. «Y, sin embargo, la historia que siguió apareciendo en sus informes secos no era en absoluto la historia de una casa embrujada, era la historia de varias personas sinceras, creo que estaban equivocadas, ciertamente determinadas, con sus diferentes motivaciones y antecedentes», agregó la ácida Jackson.

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Shirley investigó los escritos del experto sobrenatural Nandor Fodor. Fodor creía que las casas embrujadas eran estructuras imbuidas del bagaje emocional de sus antiguos residentes. Esa energía emocional se manifestó en lo que llamamos fantasmas: golpes en las paredes, puertas cerradas y corrientes de aire frío. Más significativamente, Fodor creía que los fantasmas eran en realidad manifestaciones externas de conflictos dentro de la mente subconsciente. Entonces, si una casa está «embrujada«, significa que algún trauma ocurrió allí. Eso es ciertamente cierto en Hill House.
LA SOLEDAD Y LA DEPRESIÓN REAL DE JACKSON
Según el New York Times, el sentimiento emocional e inquietante de La Maldición de HIll House, especialmente en lo que respecta a la protagonista de la novela, Eleanor, o en la serie de Netflix, Nell, está definitivamente moldeado los fantasmas de la propia Shirley. «Una vez me escribiste una carta diciéndome que nunca volvería a estar sola. Creo que esa fue la primera, la más terrible, mentira que me dijiste», escribió Jackson en una carta a su marido -crítico literario y profesor universitario Stanley Edgar Hyman, un adúltero incorregible, misógino y retrógrada hasta para la época- durante el tiempo que ella escribió The Haunting of Hill House.

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De hecho, hasta podríamos decir que toda novela de Shirley tiene al menos un componente autobiográfico. Como ella, sus personajes femeninos son complejos, profundos, constituyen ese reino de lo místico, de lo no dicho. Pero ante todo, habla mucho de la opresión de la vida doméstica, del terror íntimo, doméstico, claustrofóbico de su propia vida. La fantasmagoría no era más que una herramienta narrativa que sirvió como metáfora para hablar de la opresión del ama de casa norteamericana.
“Soy una escritora que, por una serie de errores de juicio propios de la ingenuidad y la ignorancia, se ve sumida en una familia con cuatro hijos y un marido, en una casa de dieciocho habitaciones, sin tener ninguna ayuda, con dos gran daneses y cuatro gatos y (si ha sobrevivido hasta hoy) un hámster”, escribió ella misma.
No debería sorprendernos que esos demonios hayan arrojado a Jackson al abuso de alcohol, la comida, el tabaco, los tranquilizantes, las anfetaminas y los barbitúricos. Desarrolló una agorafobia galopante que se sumó al encierro impuesto (que, sin dudas, explica por qué las casas son entes vivos y arrolladores en sus relatos). Falleció a sus 48 años, después de haber pasado un año entero sin salir de su casa con un cuadro de ansiedad generalizada.

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Los paralelismos entre autor y obra se llevaron a nuevos horizontes con los componentes familiares de La Maldición de Hill House en Netflix. Es que todos los Crane adultos recopilan los síntomas de Jackson: Luke es un adicto a la heroína, Nelly sufre de terrores nocturnos severos, Theo está imposibilitada a tocar a otros, Steven tiene un matrimonio fallido, Shirley es la guardiana del secreto
